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MANTENER LA MOTIVACIÓN POR LA ACTIVIDAD FÍSICA

En un estudio realizado por @mamifit, la empresa española dedicada a buscar y favorecer el bienestar de la mujer, han realizado una encuesta durante este confinamiento, donde unos de los resultados eran los siguientes:

  • Se ha duplicado el número de mujeres que ha empezado a realizar algún tipo de actividad física.
  • El 82% de ellas desearían poder continuar realizando actividad física después del confinamiento.
  • El motivo por el que antes no realizaban ninguna actividad física era por falta de tiempo o por falta de motivación.

Y personalmente, creo que si esta encuesta también se hubiera realizado en hombres, los resultados (quizás más bajos), pero irían en la misma dirección.

Y es de eso de lo que quiero hablar hoy:

CÓMO MANTENER LA MOTIVACIÓN POR LA ACTIVIDAD FÍSICA (que tengas ganas, y que las obligaciones del día a día no te lo hagan dejar en un segundo plano):

  1. Primero de todo, decidiremos qué actividad física queremos llevar a cabo. Quizás ahora durante el confinamiento habéis hecho rutinas de fuerza, o clases on-line de yoga o algo por el estilo. Eso no quiere decir que después os apetezca continuar con esa misma actividad, por lo que lo primero, será elegir qué queréis hacer: correr, bailar, nadar, gimnasio, yoga, pilates o la que os apetezca más.
  2. Este punto es en el caso que no se haga AF “por falta de tiempo”. Seguiremos por visualizar nuestro día a día (estoy hablando de cuando empiece el período de la “nueva normalidad” o que haya que compaginar nuestra nueva rutina con las antiguas: trabajo, niños, extraescolares, casa, deberes, pareja… Una vez visualicemos cómo viviremos, podemos intentar una de las siguientes cuatro cosas: añadir las horas dedicadas a la actividad física a la rutina ya establecida (por ejemplo: mientras mi hija está en clase de hip hop, yo puedo ir a correr o me apunto a alguna clase en el mismo sitio que coincida en hora); o podemos hablar con nuestra pareja para poder conciliar (dos días a la semana, la pareja se encarga de duchas y cenas de los niños y tú puedes dedicarte a la AF elegida); puedes sustituir algo de lo que hacías hasta ahora por hacer AF, y destinar ese tiempo a la nueva actividad; o bien, la llevas a cabo antes de empezar (o al acabar) el día (mientras todo el mundo duerme, vaya!). En ese caso yo soy partidaria de hacerlo a la mañana, porque a la noche te puede activar demasiado y luego costar dormir. ¿Sabíais que a las 5.15 am se corre de lujo por las calles? No hay gente, no hay coches, no hay ruidos…
  3. Ya tenemos la actividad y el momento. Ahora falta llevarlo a cabo y mantenerlo, que es lo que más cuesta, y ahí entra el juego la motivación. La MOTIVACIÓN es lo que nos impulsa a empezar alguna cosa y a continuar esforzándonos, a ser constantes y a no rendirnos, a pesar de encontrar dificultades.
  4. Nos marcaremos un objetivo. Qué es lo que quiero conseguir: correr 5 km, ir tres días a clase de zumba, no dejar el gimnasio al mes de empezar. Si tenemos una meta predefinida, tendremos más claro donde queremos llegar. Visualízate consiguiendo ese objetivo!!!
  5. Los objetivos tienen que ser realistas. Por ejemplo, no te marques como primer objetivo correr una maratón, cuando no has corrido en tu vida. No te marques ir cada día a natación, cuando sabes que como mucho vas a poder ir 3 días a la semana. Los objetivos poco realistas harán que te frustres rápido y que los dejen porque nos cuestan más de conseguir.
  6. A parte de objetivos realistas, nos marcaremos metas que nos ayudarán a conseguir el objetivo final. Son pequeños pasos previos que, a medida que los vayamos consiguiendo, nos acercarán más al objetivo final. Las ordenaremos por orden de prioridad. Así sabemos por dónde empezar y por dónde seguir. El hecho de conseguir cada una de ellas, ya será una propia motivación para esforzarnos a conseguir la siguiente. Por ejemplo, si nuestro objetivo es llegar a correr 10 km, podemos subdividirlo en: primero hacer sesiones de los famosos CACO (caminar – correr, de manera alternada), ir aumentando los períodos de correr, aguantar cada semana un km más en el entreno, y así hasta lograr nuestro objetivo. Una vez logrado, está claro, que lo puedes cambiar, y si te apetece, ser más ambicioso.
  7. Anota en un papel, en el móvil…, donde quieras, las razones por las que quieres lograr ese objetivo. Esta lista nos ayudará sobretodo los días que no tenemos demasiadas ganas.
  8. Anota un registro de tu evolución. Es bueno poder hacer un “diario” donde anotes qué AF has hecho ese día, cómo te has sentido al acabar, física y mentalmente y a dónde has llegado.
  9. Busca un aliado: normalmente, la AF en compañía, es más divertida (pero no imprescindible). Y hay días, que si uno está un poco más perezoso, el otro puede tirar del carro.
  10. Descansa y no te sobreentrenes. Tan importante es hacer AF como descansar, así que, poco a poco, no te dejes llevar por la inercia y por creencias no siempre reales (“si hago más entrenamientos de algo, mejoraré mucho antes”, y también te lesionarás antes, y te “quemarás” y posiblemente, lo dejarás… así que todo en su justa medida).
  11. Alterna la actividad con otras que también te apetezcan (por ejemplo, puedes alternar las clases de zumba con alguna de sesión de gimnasio si te apetece). Evitarás el aburrimiento y seguro que lo encontrarás más entretenido.
  12. Puedes apoyarte en los utensilios electrónicos (móvil, pulseras de actividad, relojes gps…). Ver los pasos que has hecho, las calorías consumidas, dónde ha llegado tu corazón, cuántas km has corrido, o cuántos metros has nadado…, pueden ser una motivación extra a superarte.
  13. Recompénsate: date pequeños premios cada vez que vayas avanzando. Todo esfuerzo tiene su recompensa (además de los beneficios que ya por sí te trae la actividad física).
  14. Repasa el diario de actividad, donde es importante que anotes cómo te sientes al acabar la AF (todos los beneficios psicológicos que aporta: alegría, sentirte “que puedes con todo”, más energía, menos tristeza, has olvidado aquello que te preocupaba…).
  15. Y confía en ti: todo, o casi todo en esta vida, es posible! Verte consiguiendo lo que te propones, porque al final, la vida suele ser más fácil de cómo la vemos en nuestra cabeza. Por eso mismo, ENTRENA TU MENTE, Y SIMPLIFíCATE LA VIDA!

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